Mi hijo tiene otitis constantemente: ¿es normal y cuándo debemos preocuparnos?
Las infecciones de oído son muy frecuentes durante la infancia. Aunque la mayoría evolucionan favorablemente, cuando se repiten pueden afectar a la audición y requieren una valoración especializada.
Dolor de oído, fiebre, llanto durante la noche y visitas frecuentes al pediatra. Para muchas familias, las otitis forman parte de los primeros años de vida de sus hijos.
Es habitual que los niños pequeños sufran infecciones de oído, especialmente cuando comienzan a acudir a la guardería o al colegio. Sin embargo, cuando los episodios se repiten constantemente, surge una pregunta: ¿es normal que mi hijo tenga tantas otitis?
La respuesta depende de varios factores, como la edad del niño, el tipo de otitis, su frecuencia y, especialmente, cómo está afectando a su audición.
¿Por qué los niños tienen más otitis que los adultos?
La principal explicación se encuentra en la anatomía de su oído.
La trompa de Eustaquio es un pequeño conducto que comunica el oído medio con la parte posterior de la nariz y ayuda a mantener una presión adecuada dentro del oído.
En los niños pequeños, esta estructura es más corta, estrecha y horizontal, lo que favorece que se obstruya durante los resfriados y que se acumule líquido detrás del tímpano.
Además, su sistema inmunitario todavía está desarrollándose y las infecciones respiratorias son especialmente frecuentes durante los primeros años de vida.
Por estas razones, muchos niños presentan episodios de otitis que disminuyen progresivamente a medida que crecen.
No todas las otitis son iguales
Es importante diferenciar dos situaciones frecuentes.
Otitis media aguda
Es una infección del oído medio que suele aparecer después de un catarro.
Puede provocar dolor intenso, fiebre, irritabilidad y, en ocasiones, salida de líquido por el oído.
Algunas otitis medias agudas necesitan antibióticos, pero otras pueden mejorar sin ellos. La decisión depende de la edad del niño, la gravedad de los síntomas y los hallazgos de la exploración médica.
Otitis media serosa o secretora
En este caso, se acumula líquido detrás del tímpano sin que exista necesariamente una infección activa.
Puede pasar desapercibida porque no siempre provoca dolor o fiebre.
Sin embargo, puede producir una disminución temporal de la audición que dificulte la comprensión del lenguaje, la atención o el aprendizaje.
¿Cuándo se considera que un niño tiene otitis de repetición?
Habitualmente se habla de otitis media aguda recurrente cuando aparecen tres episodios en seis meses o cuatro episodios en un año, con al menos uno durante los últimos seis meses.
Esto no significa que todos estos niños necesiten una intervención quirúrgica, pero sí que conviene valorar la frecuencia de las infecciones y el estado del oído medio.
El especialista también tendrá en cuenta si las otitis responden adecuadamente a los tratamientos y si existe líquido persistente detrás del tímpano.
¿Puede afectar a la audición y al desarrollo del lenguaje?
Sí, especialmente cuando existe una pérdida auditiva mantenida durante un periodo prolongado.
Un niño pequeño necesita escuchar correctamente para aprender palabras, reconocer sonidos y desarrollar su capacidad de comunicación.
Cuando hay líquido persistente en el oído medio, pueden aparecer señales como:
- Pedir que se repitan las palabras con frecuencia.
- Subir demasiado el volumen de la televisión.
- No responder cuando se le llama.
- Presentar dificultades para comprender determinadas instrucciones.
- Mostrar retrasos en el desarrollo del lenguaje.
Estos síntomas no significan necesariamente que exista un problema auditivo, pero justifican una valoración.
La ausencia de dolor no garantiza que el oído esté funcionando correctamente.
¿Cuándo es necesario colocar tubos de ventilación?
Los tubos de ventilación timpánica son pequeños dispositivos que se colocan en el tímpano para facilitar la ventilación del oído medio.
Pueden recomendarse en determinadas situaciones, especialmente cuando existe líquido persistente durante tres meses o más acompañado de dificultades auditivas, o en algunos niños con otitis recurrentes que presentan líquido en el oído medio durante la valoración.
La intervención suele ser breve y se realiza bajo anestesia general en niños pequeños.
No obstante, la decisión debe ser individualizada. Muchos niños mejoran con el crecimiento y no necesitan cirugía.
En determinados casos también puede ser necesario valorar el tamaño y el estado de las vegetaciones o adenoides, especialmente cuando existen problemas respiratorios nasales asociados.
¿Qué pueden hacer los padres para prevenir las otitis?
Aunque no siempre es posible evitarlas, algunas medidas ayudan a reducir el riesgo:
- Mantener al día el calendario de vacunación.
- Evitar la exposición al humo del tabaco.
- Favorecer una correcta higiene de manos.
- Promover la lactancia materna cuando sea posible.
- Evitar introducir bastoncillos u otros objetos en el conducto auditivo.
También es importante acudir al pediatra cuando aparece dolor de oído, fiebre o secreción, y seguir las recomendaciones sobre el tratamiento.
La fiebre elevada, el empeoramiento del estado general, la supuración o la inflamación detrás de la oreja requieren valoración médica sin demora. En menores de tres meses, una fiebre de 38 °C o superior requiere atención inmediata.
¿Cuándo acudir al otorrinolaringólogo?
Si tu hijo tiene otitis frecuentes, presenta dificultades auditivas o mantiene líquido en el oído durante varios meses, es recomendable realizar una valoración especializada.
El otorrinolaringólogo puede estudiar el estado del tímpano, comprobar la ventilación del oído medio y solicitar las pruebas auditivas adecuadas para su edad.
El objetivo no es únicamente reducir las infecciones, sino proteger la audición y favorecer un desarrollo normal del lenguaje y la comunicación.
En el Centro de Otorrinolaringología Avanzada Dr. Esteban abordamos las enfermedades del oído infantil mediante un diagnóstico individualizado y las opciones de tratamiento más adecuadas para cada niño.