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Amígdalas y vegetaciones en niños: cuándo se recomienda operar

Las amígdalas y vegetaciones pueden causar infecciones repetidas, ronquidos, problemas respiratorios y otitis. Te explicamos cuándo se valora la cirugía.

Introducción

Las amígdalas y las vegetaciones forman parte del sistema defensivo de los niños. Las amígdalas se encuentran a ambos lados de la garganta. Las vegetaciones, también llamadas adenoides, están situadas detrás de la nariz, en la parte alta de la garganta.

Durante la infancia pueden aumentar de tamaño o infectarse con frecuencia. En algunos niños esto no genera problemas importantes, pero en otros puede provocar infecciones repetidas, ronquidos, respiración por la boca, pausas respiratorias durante el sueño, otitis de repetición o dificultad para descansar correctamente.

¿Qué problemas pueden causar?

1. Amigdalitis de repetición

Algunos niños sufren episodios frecuentes de dolor de garganta, fiebre, placas, inflamación de amígdalas y necesidad repetida de antibióticos. Cuando estos episodios son muy frecuentes o intensos, el especialista puede valorar la amigdalectomía.

2. Ronquido y apnea del sueño infantil

El aumento de tamaño de amígdalas y vegetaciones puede estrechar la vía aérea superior. El niño puede roncar, dormir con la boca abierta, moverse mucho por la noche o presentar pausas respiratorias.

Esto no solo afecta al sueño. También puede influir en el cansancio diurno, la irritabilidad, la concentración, el rendimiento escolar y el crecimiento.

3. Respiración oral

Cuando las vegetaciones son grandes, el niño puede respirar habitualmente por la boca. Esto puede favorecer sequedad oral, mal descanso, voz nasal, problemas de mordida o alteraciones en el desarrollo facial si se mantiene en el tiempo.

4. Otitis y problemas de audición

Las vegetaciones pueden dificultar la ventilación del oído medio a través de la trompa de Eustaquio. Esto puede favorecer otitis de repetición, moco en el oído y pérdida auditiva transitoria.

¿Cuándo se recomienda operar las amígdalas?

No todos los niños con amigdalitis deben operarse. La decisión depende de la frecuencia, gravedad, impacto en la calidad de vida y exploración del especialista.

La guía de la American Academy of Otolaryngology-Head and Neck Surgery recomienda observación si las infecciones de garganta son menos de 7 episodios en el último año, menos de 5 episodios anuales en los dos últimos años o menos de 3 episodios anuales en los tres últimos años.

En cambio, puede valorarse la cirugía cuando las infecciones son muy repetidas, están bien documentadas y afectan claramente a la vida del niño y la familia.

¿Cuándo se recomienda operar vegetaciones?

La adenoidectomía puede valorarse cuando las vegetaciones provocan:

  • Obstrucción nasal persistente.
  • Respiración oral mantenida.
  • Ronquido importante.
  • Apneas o sueño de mala calidad.
  • Otitis media recurrente.
  • Mucosidad persistente en el oído.
  • Problemas auditivos relacionados con mala ventilación del oído medio.
  • Infecciones nasales o sinusales repetidas.

A veces se operan solo las vegetaciones. En otros casos se realiza cirugía combinada de amígdalas y vegetaciones.

Ronquido infantil: cuándo preocuparse

Un niño puede roncar de forma puntual durante un catarro. Pero si ronca casi todas las noches, respira con esfuerzo, hace pausas respiratorias, suda mucho durmiendo o se despierta con frecuencia, conviene consultar.

En niños con sospecha de trastorno respiratorio del sueño, la decisión quirúrgica debe individualizarse. Las guías recomiendan la amigdalectomía cuando existe apnea obstructiva del sueño documentada mediante polisomnografía.

¿Cómo es la recuperación?

La cirugía se realiza habitualmente bajo anestesia general. Tras la intervención puede haber dolor de garganta, molestias al tragar, mal aliento temporal y necesidad de dieta blanda y buena hidratación durante los primeros días.

El seguimiento médico es importante para controlar la recuperación y detectar complicaciones, especialmente sangrado, fiebre persistente, rechazo de líquidos o dolor intenso no controlado.

Las amígdalas y vegetaciones no se operan “por estar grandes”, sino cuando generan problemas reales: infecciones repetidas, mala respiración, ronquido importante, apnea, otitis o impacto en la calidad de vida.
Si tu hijo ronca con frecuencia, respira por la boca, tiene amigdalitis repetidas u otitis frecuentes, una valoración por otorrinolaringología infantil puede ayudar a decidir el mejor tratamiento.